Lecturas


La Salud en la Ciudad de Panamá.

             ¿Afectan la Salud las Condiciones Sociales de la Población? 

Por: Dra. Ligia Herrera Jurado, geógrafa panameña.

Los adelantos que en el control de las enfermedades significaron, el uso generalizado de la vacuna como protección contra un número importante de enfermedades infecciosas, el desarrollo de la higiene ambiental y el descubrimiento de los antibióticos,  entre otros factores, dieron pie en la segunda mitad del  siglo XX a que se desarrollara entre la clase médica marcado optimismo en cuanto a la posibilidad del control  y erradicación de muchas enfermedades. Así, se llegó a pensar que las enfermedades infecciosas tales como la tuberculosis, el cólera, la viruela, el polio, etc., irían en constante disminución en el futuro inmediato, y que muchas de ellas podrían ser totalmente erradicadas  en el mundo.
El optimismo fue tal, que instituciones internacionales  de alto prestigio como la Organización Panamericana de la Salud, instituyeron entre sus programas el que se denominó de “Erradicación de la malaria”. Este objetivo, a pesar del esfuerzo desplegado, nunca logró hacerse realidad, por lo que posteriormente el nombre del programa fue cambiado por el de  control de la malaria. Tampoco las otras enfermedades arriba mencionadas, salvo la viruela, han sido erradicadas. Por el contrario, se ha dado un resurgir de ellas y han aparecido otras más que se consideran del todo nuevas, como el síndrome de inmuno deficiencia adquirida (SIDA). Esta situación ha determinado que hoy se les designe como Enfermedades Infecciosas Emergentes. (EIE).
¿Cuáles pueden haber sido las causas de ese resurgir de las enfermedades infecciosas?  La explicación médica que más corrientemente se escucha es la de que “diversos agentes de las enfermedades han empezado a mostrar resistencia a medicamentos y productos químicos que antes las habían eliminado eficazmente”[1]. También se ha hablado de la adaptación y el cambio de los microbios,  y del fracaso de las medidas de salud pública.
No obstante, han surgido otras voces que se refieren a “la naturaleza múltiple del surgimiento de las enfermedades”[2], incluyéndose los factores sociales.   Todo parece indicar la validez de este conjunto de posibles causas. Siendo así, resulta conveniente dilucidar el efecto  real que  en este problema tienen las condiciones sociales.
Resulta importante para nosotros los panameños esclarecer cómo se presenta el problema de las enfermedades infecciosas emergentes en la ciudad de Panamá.  Estadísticas de la Región Metropolitana de Salud del Ministerio de Salud, permiten formarse una idea de la incidencia  de tres de estas EIE y de su evolución durante 1996, 1997 y 1998 en los corregimientos más importantes desde los  aspectos  históricos, demográficos, económicos y políticos que conforman el núcleo central de la ciudad de Panamá, los  que cuentan además, con la mejor calidad de las estadísticas de salud. Al comparar los datos estadísticos relativos a  la incidencia de esas enfermedades con otros de carácter social, se observan relaciones de la mayor importancia. En orden alfabético estos distritos son los de Bella Vista, Betania, Calidonia, El Chorrillo, Curundú, Santa Ana, San Felipe y San Francisco.  Se decidió no incluir en este análisis al corregimiento de Ancón, pese a que se encuentra muy próximo a los anteriores pues los datos que sobre el mismo presenta el Censo de Población y Vivienda de 1990, básicos para este análisis,  son incompletos, y por lo tanto no comparables con los de los demás corregimientos.[3]
La información que se manejará sobre el estado de la salud de la población de los corregimientos indicados tomará en consideración tres enfermedades endémicas de considerable prevalencia en la ciudad: la tuberculosis, el SIDA y el dengue clásico. Aunque las tres son consideradas enfermedades infecciosas emergentes, la tuberculosis resulta más bien re-emergente. Se trata de una antigua y bien conocida enemiga de la salud de nuestra población  que, tras haber sido prácticamente controlada años atrás en nuestra ciudad, ahora reaparece con fuerza y vigor  mostrando resistencia a múltiples medicamentos.
Comprender el surgir y resurgir de estas enfermedades y las causas que lo provocan requiere  un análisis crítico nada fácil de realizar a plenitud. No obstante,  se intentará lograr una aproximación a esa realidad. Como método de trabajo, se describe en primera instancia la magnitud de la ocurrencia de estas enfermedades en cada uno de corregimientos y su evolución a través de los años ya indicados. Luego, se procurará  descubrir las condiciones sociales asociadas a la diferente intensidad con que se presentan esas enfermedades en cada uno de ellos.
Conviene recordar que algunos de los corregimientos que conforman la ciudad, tal como se define en este trabajo, presentan en su interior fuerte contraste entre los grupos sociales que constituyen su población. Calidonia, por ejemplo, comprende los barrios de Calidonia y de La Exposición, los que tienen evidentes diferencias socioeconómicas entre ambos. Más marcado aún es el contraste al interior del corregimiiento de San Francisco, que incluye barrios tan dispares como Punta Paitilla y Boca La Caja, San Sebastián o La Playita.  Esas diferencias internas afectan de manera significativa  los promedios estadísticos que se manejan y conviene tenerlo en consideración al intentar analizar la información respectiva.
En el Cuadro No.1,los corregimientos han sido ordenados tomando en consideración grosso modo, la magnitud de la tasa de incidencia anual de cada una de las enfermedades estudiadas. Si se observa la tendencia con que se presentaron las enfermedades en los distintos corregimientos comparando los años 1996 y 1998, puede notarse con preocupación, que en este último año 5 de ellos,  (62.5% del total), registraron aumentos de diferentes grados en el caso de la tuberculosis,   4, (50.0%), lo hacían en relación con el  SIDA y 7 (87.5%) al Dengue. Lo anterior  indica claramente que no se ha logrado el control de estas enfermedades en la ciudad de Panamá. ¿Cuáles pueden ser las razones básicas que  impiden que esto se logre?.
Puede observarse en el cuadro a continuación que, en su conjunto, los corregimientos   prácticamente conforman dos grupos con características de salud bastante semejantes entre sí.  En casi todos  los casos, los que muestran las tasas de incidencia  más bajas son siempre los mismos:  los barrios periféricos del grupo, Bella Vista, Betania y San Francisco. Se presenta una excepción en el caso del Dengue, en el que  San Francisco  mostró en 1997 una tasa de incidencia muy alta y, aun cuando ésta disminuyó en 1998, siguió siendo superior a las de  El Chorrillo, Calidonia y Curundú. De acuerdo con lo expresado por funcionarios de la Región Metropolitana de Salud, este hecho se debe, no solo a la existencia en el corregimiento de barrios marginales, sino también a la poca colaboración que los moradores de los barrios de altos recursos prestan a los Inspectores de Salud al momento en que éstos pretenden hacer las debidas inspecciones sanitarias. Calidonia, Chorrillo,  Santa Ana, San Felipe y Curundú, constituyen el segundo grupo, de tasas más elevadas. Corresponden en general a áreas de más antigua ocupación.


Si los datos se representan gráficamente, se obtiene una visión muy clara de la situación descrita. El caso más representativo es el de la tuberculosis cuya gráfica aparece a continuación.


Resulta evidente la gran diferencia que ocurre entre las menores y las mayores tasas de incidencia de la enfermedad en los dos grupos  de corregimientos ya indicados. Así, tal como lo indican los datos del Cuadro No.1, mientras que  la menor tasa de tuberculosis en 1996 en el primer grupo fue de 0,0 (Bella Vista),   en el segundo fue de 75.0 (Curundú). A su vez, las mayores tasas en  los dos grupos ese mismo año fueron de 16.6 en Betania y 286.3 en San Felipe.  Las diferencias son obvias.

Diferencias similares ocurren en el año 1998. No obstante, pareciera que hubo un esfuerzo especial para mejorar la situación en los corregimientos de Calidonia, Santa Ana y San Felipe, donde la enfermedad presentaba las mayores tasas de incidencia.  Para 1997 esas tasas habían disminuido. Sin embargo,  en 1998 aumentaban nuevamente en Calidonia y en San Felipe.  En Santa Ana, único de los corregimientos que presentó una tasa de tuberculosis menor al final del período que la registrada a su inicio, al parecer se había logrado cierto éxito en la lucha contra la enfermedad, si bien su tasa de incidencia continúa siendo mucho más alta que la de cualquiera de los corregimientos del primer grupo,  es decir, de los de Bella Vista, Betania y San Francisco.   En estos tres últimos corregimientos la tasa de incidencia de la tuberculosis  ha venido en aumento  constante desde 1996 hasta 1998, sin que ello signifique que sus niveles sean comparables a los mucho más elevados del segundo grupo de corregimientos.
De este modo, en lo relativo a la tuberculosis, lo expuesto anteriormente permite llegar a tres conclusiones:
1.   La enfermedad prevalece selectivamente con mayor vigor en determinados corregimientos.
2.   No solo no se ha logrado controlar la incidencia de la enfermedad en la ciudad, sino que ésta ha adquirido un nivel realmente alarmante en algunos de sus sectores.
3.   La enfermedad aumenta su incidencia aún en los corregimientos  en los que, según los datos estadísticos su población ha alcanzado mejores  condiciones socioeconómicos.  

Bueno es recordar aquí lo indicado sobre las marcadas diferencias sociales  que existen al interior de algunos de los corregimientos  considerados como los de mejores condiciones de salud. Cabe preguntarse si en esos corregimientos la enfermedad aumenta por igual en los dos grupos sociales que los conforman o si más bien aumenta con mayor intensidad en solo uno de ellos. Este trabajo no intenta dilucidarlo, pero no hay duda de que aclarar este interrogante sería un paso importante en la planificación del combate a la enfermedad.

En el caso del SIDA las diferencias entre los dos grupos de corregimientos, aunque evidentes, son menos amplias.  Es en el  Dengue donde las diferencias se hacen menores, debido principalmente a la situación ya descrita que ocurre en el corregimiento de San Francisco; al evidente desinterés de la población de la ciudad en tomar una actitud más responsable con relación a esta enfermedad, y al hecho de que es trasmitido por un agente que con relativa facilidad puede desplazarse de un corregimiento a otro vecino.

En todo caso, la gráfica pone en evidencia una ciudad que presenta diferencias internas profundas. Las causas que las originan  ameritan ser investigadas.  Con tal intención se ha recurrido a estadísticas pertinentes, que tienen como fuente,   al Censo de Población y Vivienda. Se eligieron básicamente tres tipos de indicadores y se les comparó en cada corregimiento con la tasa de prevalencia de la enfermedad. Los indicadores elegidos fueron:
1.   El ingreso familiar, (mediana), del cual dependen  aspectos fundamentales como la alimentación, la posibilidad mayor o menor de atención de la enfermedad en forma adecuada, la calidad de la vivienda,  del medio ambiente y de la vida  en general.
2.   El hacinamiento, como condición que propicia la infestación de la población. Con el objeto de lograr la mayor precisión posible,  se consideró para medirla la proporción de viviendas del corregimiento en las que residen 5 o más personas, y además,  la proporción de personas que residen en ese tipo de viviendas. Ciertamente en familias de altos recursos pueden vivir cómodamente  cinco o más personas en una vivienda sin que eso signifique hacinamiento; sin embargo, ese no es el caso  cuando en la familia impera la pobreza.
3.   El nivel de educación de las personas.  Se  midió tomando como base el promedio de años escolares aprobados. Se optó por considerar también el porcentaje de personas con algún año aprobado de estudios universitarios, como manera de afinar más la información debido a la alta difusión   de la educación primaria y secundaria en todos los corregimientos.


Con este conjunto  de datos se preparó el cuadro que a continuación se  presenta:



Como puede observarse en los datos del cuadro,  resulta evidente la correlación negativa  que ocurre entre la magnitud de la tasa de tuberculosis y el ingreso mensual de la familia. Es decir, a mayor  ingreso de la familia, menor tasa de tuberculosis,  y viceversa. El cuadro muestra una aparente excepción en el caso del Corregimiento de Santa Ana, el que con su tasa de tuberculosis de 73.2 rompe el ritmo de aumento que se venía registrando en los corregimientos. Desafortunadamente, esa tasa pareciera significar más bien un error estadístico si se le compara con la información relativa al SIDA y al dengue en el cuadro No.1, así como la que le corresponde al corregimiento en los demás indicadores  en el cuadro No.2.  Igual tipo de correlación  ocurre entre la prevalencia de las tuberculosis y el nivel de educación imperante en los corregimientos, ya que la enfermedad se presenta con  tasas más altas cuando el nivel de educación es bajo.

Ante el interés de comprender cual de estos dos indicadores contribuye en mayor grado a la incidencia de esta enfermedad, se realizaron correlaciones logarítmicas entre cada uno de ellos y las tasas de tuberculosis en los corregimientos. Los resultados obtenidos fueron sorprendentemente similares, dándose una correlación de 0.9963 cuando el cruce se hizo coon el nivel de educación y de 0.9823 con relación a la mediana de ingreso  familiar mensual.  No hay duda pues que el nivel de educación y el de ingreso son fundamentales  en el grado de incidencia de la enfermedad
 La correlación resultó directa cuando se comparó la tasa de tuberculosis con el grado de hacinamiento en que vive la familia. Resulta entonces que cuando aumentan, tanto la proporción de viviendas que pueden ser indicio de hacinamiento, (donde residen 5 o más personas), como la de la proporción de personas que viven en esas condiciones, también es mayor la tasa de tuberculosis. Esta situación no tiene nada de sorprendente si se toma en consideración la forma de transmisión de la enfermedad.
Si se considera la cadena de relaciones que el cuadro No. 2 pone en evidencia, (tuberculosis - nivel de educación - nivel de ingreso - grado de hacinamiento), no puede menos que concluirse que los factores más importantes relacionados con la  presencia esta enfermedad son las deficientes condiciones de vida generalmente asociadas a la pobreza, mal social que como sabemos, agobia a un sector importante de la población. Se produce dentro de nuestra ciudad lo que Paul Farmer llama “una morbosidad diferencial”, que nosotros preferimos llamar, morbosidad desigual, porque como Guillermo Castro indica, “la diferencia es una categoría natural, la desigualdad es una construcción social”.[4]


***





1.     El surgimiento de nuevas enfermedades. Grupo de Trabajo de Harvard sobre enfermedades nuevas y recurrentes.1994.
2.     Farme, Paul. Desigualdades sociales y enfermedades infecciosas emergentes. En, Revista Tareas No 102. Panamá, 1999.
3.     Tal como lo indica el Censo de Población y Vivienda de 1990, en él no se registran datos sobre el “personal civil y militar residente en áreas bajo control militar de los Estados Unidos de América ni de soldados norteamericanos ubicados en cualquier parte del país por motivo de la intervención militar en nuestro país”. Además, “ Las personas residentes en viviendas bajo jurisdicción de la Comisión del Canal solo se incluyen en los cuadros 1, 2 y 5 de población y en el cuadro 13 de viviendas”, es decir, en cuatro cuadros del total de 18 que componen el volumen correspondiente al Distrito de Panamá. Ambos hechos, pensamos, influyen para que la información estadística de este corregimiento no sea comparable al de los otros 8 incluidos  en este trabajo.
4.   Castro, Guillermo. De la diferencia a la igualdad. Una historia ambiental para América Latina. Inédito. Conferencia dictada en la Universidad Nacional. Heredia, Costa Rica, octubre de 1999.

2 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  2. 1. Recordar que cada estudiante deberá colgar en el blackboard en Asignaciones, el análisis personal de esta lectura en un Diario de Doble Entrada, cuyo formato encontrará en la asignación 1.

    2. Durante la exposición del equipo que presentará esta lectura, deben resaltar las 4 ideas fuerza que maneja la autora en el ensayo

    3. Para la siguiente clase, los 4 equipos conformados de 5personas, deberán traer un video que ilustre una de estas ideas fuerza discutidas durante la clase, que no exceda los 8 minutos, para ser discutidos en clase. Cada idea fuerza, 1 equipo. Son 4 ideas, 4 equipos.

    ResponderEliminar